El pingüino feliz: ya tengo trabuco, tengo trabuco. Me puedo echar al monte.
-¿Y la manta, pingüinito?
- Aquí hace mucho, mucho frío, esto es todo hielo... he pensado... mejor...¡Un saco de dormir!
-¡Que no! que la manta no es para dormir ¿Te imaginas la pinta que tendrías con la navaja cabritera en una mano y en la otra en vez de la manta rayada dispuesta para enredar al enemigo cual si de red de gladiador romano se tratara... enredado en el ala: ¡Un saco de dormir! ¡Fantástico! Ridículo total. Pingüino que no estás en el mundo.
-¿No? ... ¿De...de verdad que no estoy en el mundo? ¡socorro! Entonces ¿Dónde estoy?
-En la nube, pingüinito, en la nube.
El pingüino se para. Mira hacia arriba, hacia abajo, otra vez hacia arriba. Reflexiona...
-¿Y la nube dónde está?